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lunes, 9 de noviembre de 2020

1827 EL JARDÍN BOTÁNICO DE PUÇOL Y MARIANO LAGASCA Y SEGURA


              

                Mariano Lagasca y Segura (1776-1839), alumno predilecto de Antonio José Cavanilles, le sucedió en la dirección del Real Jardín Botánico de Madrid. De ideas liberales, tuvo que abandonar el país en 1823 a causa de la restauración del absolutismo. Regresó a España en 1834 y tras once años de exilio fue repuesto en su cargo como director del Real Jardín Botánico, donde continuó hasta su muerte en 1839.




                A raíz de la destrucción del Jardín Botánico de Puçol, ocurrido en el año 1825, cuando ocupaba la sede episcopal el arzobispo Simón López García, Mariano La Gasca, que había conocido el jardín como discípulo del catedrático Vicente Alfonso Lorente, cuando era estudiante de medicina en la Universidad de Valencia, publicó desde su exilio en Londres, un artículo en el que denunciaba la lamentable destrucción del que consideraba el más bonito que jamás hubiera visitado.

                Fue publicado en The Gardener's Magazine, La revista del jardinero, primer periódico británico dedicado a la horticultura. Editado y publicado por John Claudius Loudon a partir de 1826. Inicialmente se publicó trimestralmente, aumentó su frecuencia a dos veces al mes y luego mensualmente. Dejó de publicarse en 1844.


                Mariano Lagasca, 'On the Gardening and Botany of Spain, The Gardeners' Magazine, II (1827)

Botanic Garden of Puzol

                The enlightened piety of His Grace Don Francisco Fabian and Fuero, archbishop of Valencia, was in the last century successfully exerted in the establishment of a botanical garden in the town of Puzol, three leagues distant from the city, which is the most beautiful I ever visited. About half of it was appropriated to the cultivation of trees of the families of Hesperideae, and Annonaceae, and other exotics, and the other half for shrubs, small trees, bushes, and herbs, also exotic, and mostly American. Its circular or oval beds, were distributed, if I recollect rightly, in such a manner as to imitate the compartments of a genealogical tree, the trunk and branches of which formed the walks. The latter, paved with blue glazed tiles of Valencia, covered the trenches that conveyed the water for irrigation.
                There I saw, cultivated in the open air, for the first time, the Salvia tubifera, involucrata, polystachya, leonuroides, tiliacifolia, leucantha, mexicana, two species of  Tournefortia, Parkinsonia aculeata, the Ruizia fragrans of Pavon, the Erythryna corallodendron, Berberis pinata, the Bignonia stans, the Laurus persea, the Annona cherimolia, the Psidium pyriferum and pomiferum, different species of Mimosa, among which there are two forming high and tufted trees, which, when I examined them in the herbarium, three years ago, I judged to be new. There I also saw the Cerbera Thevetia and ovata, Bauhinia latifolia, Aralia humilis, Sapindus saponaria, Camellia japonica, Antholyza aethiopica, Arum colocasia, Amaryllis reginae, Alamasco, and another species.
                The Carica Papaya yielded excellent fruit by guarding it only with a palm mat on the coolest days of winter. Different American species of Ipomoea and Convolvulus, the Tropaeolum majus, minus, and peregrinum, the Maurandia semperflorens, the Dolichos lignosus, and Phaseolus Caracalla, -- climbed and adorned the trees, the walls, and the palings. I was never tired of admiring this delightful garden, in which every time I visited it, I found some new attraction; and I still think that it will be difficult to find another offering such a surprising and fine tout ensemble of rarities in the open air.
                But this garden, which in so small a compass was able to diffuse so much information, and from which issued the Annona cherimolia, Laurus persea, and Arachys hyppogaea, which are now cultivated in Valencia, though not so much as they ought to be, and others which are reared as ornamental plants, has just been destroyed, and turned into arable lands, by order of the present archbishop of Valencia; at least this is stated in the periodical work, entitled Ocios de Españoles emigrados (Leisure Hours of the Spanish Emigrants: London, Jan 1825; Art. Barbarism associated to Fanaticism). What a contrast indeed the dark barbarism of the above archbishop, Simon Lopez, by thus destroying the precious collection of exotics treasured up, during the space of forty years, at so much expense, care, and toil, by his enlightened predecessors, offers to the diligent endeavours, which at the same time the distinguished
Canon Cabrera is making to naturalise in the Peninsula the precious insect of the cochineal, and the plants which sustain it, and whatever exotics he can obtain!

Mariano Lagasca, Sobre la jardinería  y la botánica de España,

Jardín Botánico de Puçol

                La piedad ilustrada de Su Gracia Don Francisco Fabián y Fuero, arzobispo de Valencia, se ejerció con éxito en el siglo pasado en el establecimiento de un jardín botánico en la ciudad de Puçol, a tres leguas de la ciudad, que es lo más hermoso que he visitado. Aproximadamente la mitad se destinó al cultivo de árboles de las familias de Hesperideae y Annonaceae, y otras especies exóticas, y la otra mitad para arbustos, árboles pequeños, arbustos y hierbas, también exóticos, y en su mayoría americanos. Sus lechos circulares u ovales se distribuyeron, si recuerdo correctamente, de manera que imitaran los compartimientos de un árbol genealógico, cuyo tronco y ramas formaban los paseos. Este último, pavimentado con azulejos azules de Valencia, cubría las acequias que transportaban el agua para el riego.        Allí vi, cultivado al aire libre, por primera vez, la Salvia tubifera, involucrata, polystachya, leonuroides, tiliacifolia, leucantha, mexicana, dos especies de Tournefortia, Parkinsonia aculeata, las Ruizia fragrans de Pavon, la Erythryna corallodendron, Berberis piñata, Bignonia stans, Laurus persea, Annona cherimolia, Psidium pyriferum y pomiferum, diferentes especies de Mimosa, entre las cuales hay dos árboles altos y copetudos que, cuando los examiné en el herbario, hace tres años, crei que eran nuevos. Allí también vi Cerbera Thevetia y ovata, Bauhinia latifolia, Aralia humilis, Sapindus saponaria, Camellia japonica, Antholyza aethiopica, Arum colocasia, Amaryllis reginae, Alamasco y otras especies.        La Carica Papaya produjo una fruta excelente al protegerla solo con una estera de palma en los días más fríos del invierno. Diferentes especies americanas de Ipomoea y Convolvulus, Tropaeolum majus, minus y peregrinum, Maurandia semperflorens, Dolichos lignosus y Phaseolus Caracalla, treparon y adornaron los árboles, las paredes y las vallas. Nunca me cansé de admirar este encantador jardín, en el que cada vez que lo visitaba, encontraba una nueva atracción; y sigo pensando que será difícil encontrar otro que ofrezca un conjunto de rarezas tan sorprendente y elegante al aire libre.
                Pero este jardín, que en un recinto tan pequeño fue capaz de difundir tanta información, y del que salió el Annona cherimolia, Laurus persea y Arachys hyppogaea, que ahora se cultivan en Valencia, aunque no tanto como debieran, y otras que se crían como plantas ornamentales, acaban de ser destruidas y convertidas en tierras de cultivo, por orden del actual arzobispo de Valencia; al menos esto se afirma en el trabajo periódico, titulado Ocios de Españoles emigrados (Horas de ocio de los emigrantes españoles: Londres, enero de 1825; Art. Barbarismo asociado al fanatismo). ¡Qué contraste, ofrece la oscura barbarie del arzobispo, Simón López, al destruir así la preciosa colección de plantas exóticas atesoradas durante el espacio de cuarenta años, con tanto gasto, cuidado y trabajo, por parte de sus predecesores ilustrados, ofrece a los esfuerzos diligentes, que al mismo tiempo el distinguido canónigo Cabrera está haciendo naturalizar en la Península el insecto precioso de la cochinilla, y las plantas que lo sostienen, y cualquier cosa exótica que pueda obtener!

Botanic Garden of Valencia

                The botanical instructions in The University of Valencia, as forming part of the medical sciences, have been given here from time immemorial, but I know not whether it possessed  a botanical garden previous to the latter end of the last century, at which period the rector of that university, the Canon Don Vicente Blasco, began to form the one now existing, which is situated to the northwest of the city, at a short half mile from its walls, and on the banks of the river Turia.
                It comprises about eighteen fanegadas (27 acres) of land of excellent quality, and has a great abundance of water for irrigation. Its walks are planted with different varieties of orange, citron, lemon, and bergamot trees, the proceeds of which contribute towards its support. Many specimens of plants which were cultivated in the archiepiscopal garden of Puzol, presented by several individuals of that city and its environs, were transplanted there; it being also considerably augmented by the collections of seeds which were transmitted yearly from the botanical garden of Madrid.
                When we take the fine climate of Valencia into consideration, as well as its fertile soil, and the abundance of water it enjoys for irrigation, this garden ought to be one of the richest in Europe, especially in plants peculiar to warm climates, but far from improving it, it has been decaying from its commencement; and this simply because its professor of botany, who was the only scientific man in it, was under the immediate control of the general assembly of the university, composed for the greater part of theologians and barristers, who in Spain, generally speaking, entertain a contempt for the natural (p. 397) sciences, and a rector, invariably a theologian and a clergyman. The splendid library of this university, the gift of the immortal Don Francisco Bayer, which abounded in books of natural history, became prey to the flames, during the siege that Valencia suffered in the latter part of 1811, as did also the archiepiscopal library, which was, perhaps, the second in the nation.
                     
Jardín Botánico de Valencia

                Los estudios botánicos en la Universidad de Valencia, como parte de las ciencias médicas, se han dado aquí desde tiempos inmemoriales, pero no sé si existía un jardín botánico antes de finales del siglo pasado, en cuyo período el rector de esa universidad, el Canónigo Don Vicente Blasco, comenzó a formar el que ahora existe, que está situado al noroeste de la ciudad, a una corta media milla de sus muros, y en las orillas del río Turia.
                Comprende aproximadamente dieciocho hanegadas (27 acres) de tierra de excelente calidad, y tiene una gran abundancia de agua para riego. Sus paseos están plantados con diferentes variedades de naranjos, cidras, limoneros y bergamotos, cuyas ganancias contribuyen a su soporte. Muchos especímenes de plantas que fueron cultivadas en el jardín arzobispal de Puçol, presentado por varios individuos de esa ciudad y sus alrededores, fueron trasplantados allí; también se ve considerablemente aumentado por las colecciones de semillas que se reciben anualmente desde el jardín botánico de Madrid.
                Teniendo en cuenta el buen clima de Valencia, así como su suelo fértil, y la abundancia de agua que disfruta para el riego, este jardín debía ser uno de los más ricos de Europa, especialmente en las plantas propias de los climas cálidos, pero lejos de mejorarlo, ha estado decayendo desde su comienzo; y esto simplemente porque su profesor de botánica, que era el único científico ocupado en él, estaba bajo el control inmediato de la asamblea general de la universidad, compuesta en su mayor parte por teólogos y abogados, que en España, en general, manifiestan desprecio por las ciencias naturales y un rector, invariablemente teólogo y un clérigo. La espléndida biblioteca de esta universidad, don del inmortal don Francisco Bayer, que abunda en libros de historia natural, se convirtió en presa de las llamas, durante el asedio que sufrió Valencia a finales de 1811, como también lo hizo la biblioteca arzobispal, que fue, tal vez, la segunda en la nación.





miércoles, 14 de octubre de 2020

1888. EL JARDÍN BOTÁNICO DE PUÇOL Y LÉON DUFOUR



                El médico y naturalista francés Jean-Marie Léon Dufour (1780 – 1865), participó como médico en la guerra de la Independencia Española (1808 – 1814). Llegó a Valencia en enero de 1812 como médico, formando parte del cuartel general del mariscal Suchet, permaneciendo en nuestra ciudad dieciocho meses.  Finalizada la guerra se estableció en Saint – Sever, su ciudad natal. Publicó numerosos trabajos sobre  botánica, entomología y aracnología.
                Una de sus obras, Souvenirs d'un savant français. A travers un siècle, 1780-1865, science et histoire, publicada póstumamente en París en 1888, es un libro de memorias en el que describe los sucesos más destacados de su estancia en España.




                Como buen naturalista aprovecho cualquier ocasión para relacionarse con otros estudiosos de la botánica, como Mariano Lagasca o Vicente Alfonso Lorente y Asensi, ambos se habían formado en sus tiempos de estudiante en el Jardín Botanico de Puçol.
                Durante la guerra de la independencia Vicente Alfonso Lorente, como catedrático de Botánica fue nombrado capitán de una de las Compañías de Estudiantes que se formaron para defender la ciudad del ataque de los franceses.         Cuando el mariscal Suchet tomó la ciudad fueron hechos prisioneros.  Gracias a la intervención de Dufour consiguió que el mando francés le perdonara la vida a Lorente.

                Veamos cómo nos relata este acontecimiento sucedido en enero de 1812:

[175 ] 14 JANVIER.- Le maréchal, avec son quartier général et 15.000 hommes, fait son entrée dans valence: de riches [176] tentures de soie, des lustres suspendus, des guirlandes, des couronnes, ornaient toutes les maisons des rues oú le cortége a défilé.
                Lors de la rendition de Sagonte, j’avais eu l’occasion de m’entretenir avec deux médiciens espagnols, qui furent renvoyés comme non combattants: ils m’apprirent que le professeur de botanique de l’Université de Valence, dom Vicente Lorente, âgé de soixante ans, était gravement compromis, comme s’etant mis á la tête des étudiants armés. Je leur recommandai de dire á ce professeur qu’un médicien de l’armée française, botaniste, et inconnu de lui, était tout disposé à le protéger à l’occasion.
                Dès mon entrée à Valence, j’eus hâte d’aller à la mairie pour demaner mon billet de logement dans la maison du professeur Lorente. Lorsque j’arrivai dans cette maison, la femme du professeur m’annonça, les larmes aux yeux, que son mari êtait en prison et sur le point de partir pour la France. Je courus aussitôt chez le commandant de la place: c’était, heureusement, mon ami Bugeaud. Je le supplie de me livrer, sur ma responsabilité, le professeur Lorente. A l’appel de ce nom, Bugeaud s’écria: <<Impossible ¡ Il est signalé comme un des chefs le plus exaltés.>> J’insistai, et je promis d’obtenir sa gràce auprés du maréchal. Je réussis dans mon entreprise confraternelle: Lorente me fut remis, et j’eus le bonheur de le rendre ausitôt à sa famille èplorèe. Le lendemain, pour regulariser et assuer la position du vénérable professeur, j’adressai au maréchal un mémoire justificatif, oú je mettais en relief les titres scientifiques de mon protégé, ses travaux importants sur la cultura et la fabrication de l’indigo, et son intention de les continuer avec moi: ma pétition fut bien accueillie, comme je l’espèrais [177] et Lorente fut sauvé. Pendant tut le temps de mon séjour chez le savant botaniste, je fus lie d0amitié acev toute sa famille: j’occupais un appartement spacieux, trés convenable por mes études; c’est l’époque de ma vie oú j’ai le plus travaillé et récolté le plus d’objects d’histoire naturelle. Lorente m’aaccompagnait parfois dans mes excursions circumvalenciennes.

1812
[175] 14 DE ENERO.- El mariscal, con su cuartel general y 15.000 hombres, hizo su entrada en Valencia: ricos [176] tapices de seda, candelabros colgantes, guirnaldas, coronas de flores, adornaban todas las casas en las calles por donde desfiló el cortejo. Durante la rendición de Sagunto, tuve la oportunidad de hablar con dos médicos españoles, que fueron despedidos como no combatientes: me informaron que el profesor de botánica de la Universidad de Valencia, Don Vicente Lorente, de sesenta años, estaba seriamente comprometido, por haberse puesto a la cabeza de los estudiantes armados. Les insté a decirle a este profesor que un médico del ejército francés, botánico, desconocido para él, estaba dispuesto a protegerlo en esta ocasión. Tan pronto como entré en Valencia, no podía esperar para ir al ayuntamiento a pedir mi boleto de alojamiento en la casa del profesor Lorente. Cuando llegué a esta casa, la esposa del profesor me dijo con lágrimas en los ojos que su esposo estaba en prisión y a punto de partir para Francia. Inmediatamente corrí hacia el comandante del lugar: afortunadamente, era mi amigo Bugeaud. Le ruego que me entregue, bajo mi propia responsabilidad, al profesor Lorente. Ante la llamada de este nombre, Bugeaud exclamó: "Imposible. Esta señalado como uno de los jefes más exaltados". Insistí y prometí obtener su perdón del mariscal. Tuve éxito en mi empresa fraternal: me entregaron a Lorente y tuve la suerte de devolverlo de inmediato a su afligida familia. Al día siguiente, para regularizar y afirmar la posición del venerable profesor, dirigí al mariscal un memorándum justificativo, en el que destaqué los títulos científicos de mi protegido, sus importantes trabajos sobre la cultura y la fabricación de índigo, y su intención de continuarlos conmigo: mi petición fue bien recibida, como esperaba [177] y Lorente se salvó. Durante mi estancia con el erudito botánico, me hice amigo de toda su familia: ocupaba un amplio apartamento, muy adecuado para mis estudios; Era el momento de mi vida cuando trabajaba más y coleccionaba los objetos de historia más naturales. Lorente a veces me acompañaba en mis excursiones circumvalencianas.





                Como acabamos de saber, Dufour y Lorente entablaron una amistad personal y científica y debió ser el propio Lorente, que en alguna ocasión había manifestado haber adquirido muchos de sus conocimientos de botánica en el Jardín Botánico de Puçol, el que le acompañara a visitarlo a finales de mayo de 1812.
                Dufour lo describe con estas palabras en sus memorias:

[195] A dux lieues de Valence, près du villaje de Puros, l’archevêché posséde un jardín qui mérite d’être connu et visité par les botanistes; je laisse aux amateurs de jardins le soin de parcourir la belle plantation d’orangers et de louer les fruits excellents dont ils sont chargés; aux botanophiles, je signale les richesses végétales entassés dans un espace qui a tout au plus soixante pieds carrés; c’est un bouquet américain des plus précieux: il est dû à la sollicitude du prédécesseur de l’archevêque actuel, Mgr. Fuero.
La culture de ce parterre botanique était confiée à un jardinier intelligent qui établit un grainier avec des cases bien dénommées, de manière à créer des compartiments distincts. Des arbres que l’on chercherait vainement dans les serres le plus somptueuses de Paris, de Londres, de Vienne, vég+etent ici vigoureusement en pleine terre et s’y couvrent de fleurs et de Fruits. Qulques-uns sont même tory à fait nouveaux pour la science; on se croirait transporté dans un coin privilégié cu nouveau monde: l’Avocatier, le Chirimoya, le Goyavier, y donnent des fruits qui mûrissent pasfaitement; le Bananier y fructifia récemment. On y a vu fleurir le Cacaotier; on récolte aussi les feuilles de Séné; le Corallodendrum, Arbre magnifique, fait briller au loin, deux fois par an, ses grandes et belles fleurs d’un rouge de corail;  plusieurs espéces de Mimosa étalaient leur élégant feuillage et leurs jolies houppes de fleurs; une d’elles, peutêtre nouvelle, est remarquable par les superbes Aaigrettes pourprées de ses fleurs, dont les étamines, au nombre de 30 à 40, ont trois pouces de longeur; les corolles sont remplies d’un miel limpide, exquis, c’est l’arbre à miel des [196] Mexicains; dans une autre espéce, les étamines sont aussi longues, mais d’un blanc de neige. L’Indigotier fournit un produit aussi beau que l’indigo des colonies; on y voit un Berberis nouveau, dont les feuilles ailées sont persistantes et bordées de piquant comme celles du houx, des baies violettes d’une acidité agréable succédent aux nombreuses grappes de fleurs jaunes qui s’épanouissent dés le mois de mars; cet Arbre, originaire du Mexique, se propagerait trés facilement et serait trés utilizable pour les haies des jardins. Trois espéces de Tournefortia y rappellent le célébre botaniste français; une d’elles forme un Arbre de 20 pieds de hauteur; les fréres Bauhin sont évoqués dans ma mémoire par la présense d’un joli Bauhinia que Cavanilles a figuré sous le nom de Latifolia. Le Parkinsonia  élève à plus de 20 pieds ses branches hérissées d’épines, que garnit le feuillage le plus singulier, et oú les bouquets de fleurs jaunes sont disposés comme en guirlandes. Le Yuca gloriosa fleurit á côté du prédédent. Sapindus, Cerbera ovata, malva umbrellata, Hibiscus mutabilis, Schinus mollis, Salvia fulgens, Formosa, leucantha, involucrata; Cassis tomentosa, floribunda, chamaechryste; une espéce de Croton frutescent: Ruizia fragans, arbre dont les feuilles sont trés aromatiques; Rawolfia glabra; Ceschynomene picta; un Ipomaea en arbre superbe et nouveau: Helianthus radiatus, Sida mollis, Mimosa falicioides, conigera, glauca, exasperata, punctata, Bidens sambucifolia, etc. Tous ces végétaux et beaucoup d’autres fleurissent à merveille dans ce jardín privilégié.

 [195] A dos leguas de Valencia, cerca de la villa de Puçol, el arzobispado tiene un jardín que merece ser conocido y visitado por los botánicos; Dejo a los amantes de los jardines recorrer la hermosa plantación de naranjos y disfrutar de los excelentes frutos de que estan cargados; a los botanófilos, les señalo la riqueza de las plantas en un espacio que tiene como máximo sesenta pies cuadrados; este es un ramo americano muy preciado: se debe a la solicitud del antecesor del actual arzobispo, Mons. Fuero.
El cultivo de este parterre botánico se confió a un jardinero inteligente que estableció un semillero con cajas bien nombradas, para crear compartimentos separados. Los árboles que uno buscaría en vano en los invernaderos más suntuosos de París, Londres, Viena, vegetan aquí vigorosamente en el suelo y están cubiertos con flores y frutas. Algunos incluso son bastante nuevos para la ciencia; uno se pensaría transportado a un rincón privilegiado del nuevo mundo: el árbol del aguacate, la chirimoya, el árbol de guayaba, dan frutos que maduran perfectamente; El árbol de plátano fructificó allí recientemente. Vimos el árbol de cacao florecer allí; las hojas de Sene también se cosechan; El Corallodendrum, un árbol magnífico, hace que sus flores grandes y hermosas de un rojo coral brillen en la distancia dos veces al año; varias especies de mimosas exhiben su elegante follaje y sus bonitos mechones de flores; Uno de ellos, quizás nuevo, es notable por los magníficos rizos carmesí de sus flores, cuyos estambres, de 30 a 40 en número, tienen tres pulgadas de largo; las corolas están llenas de una miel límpida y exquisita, es el árbol de miel de
los Mexicanos; en otra especie los estambres son también largos, pero blancos como la nieve. El Indigotier ofrece un producto tan bello como el índigo de las colonias; vemos un nuevo Berberis, cuyas hojas aladas son persistentes y ribeteadas con especias como las del acebo, bayas moradas de agradable acidez suceden a los numerosos racimos de flores amarillas que florecen a partir de marzo; Este árbol, originario de México, se propagaría muy fácilmente y sería muy útil para setos de jardín. Tres especies de Tournefortia nos recuerdan al famoso botánico francés; uno de ellos forma un árbol de 20 pies de altura; Los hermanos Bauhin son recordados en mi memoria por la presencia de una bella Bauhinia que Cavanilles imaginó bajo el nombre de Latifolia. La Parkinsonia crece a más de 20 pies con sus ramas erizadas de espinas, que adornan el follaje más singular, y donde los ramos de flores amarillas están dispuestos como guirnaldas. La gloriosa Yuca florece junto con la predecesora. Sapindus, Cerbera ovata, malva umbrellata, Hibiscus mutabilis, Schinus mollis, Salvia fulgens, Formosa, leucantha, involucrata; Grosella negra tomentosa, floribunda, chamaechryste; una especie de Croton frutescente: Ruizia fragans, un árbol cuyas hojas son muy aromáticas; Rawolfia glabra; Ceschynomene picta; un árbol Ipomaea excelente y nuevo: Helianthus radiatus, Sida mollis, Mimosa falicioides, conigera, glauca, exasperata, punctata, Bidens sambucifolia, etc. Todas estas plantas y muchas otras florecen maravillosamente en este jardín privilegiado.





● DUFOUR, León. Souvenirs d'un savant français. A travers un siècle, 1780 – 1865, Science et historie. J. Rothschild. Paris. 1888




NUESTRAS CALLES. CARRER BLASCO IBAÑEZ

Empieza en el C/ Mallaeta y termina en el C/ Terol.   En sesión plenaria celebrada el 29 de enero de 1959 por el Ayuntamiento de Puçol...