Mostrando entradas con la etiqueta Jardín Botánico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jardín Botánico. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de noviembre de 2020

1827 EL JARDÍN BOTÁNICO DE PUÇOL Y MARIANO LAGASCA Y SEGURA


              

                Mariano Lagasca y Segura (1776-1839), alumno predilecto de Antonio José Cavanilles, le sucedió en la dirección del Real Jardín Botánico de Madrid. De ideas liberales, tuvo que abandonar el país en 1823 a causa de la restauración del absolutismo. Regresó a España en 1834 y tras once años de exilio fue repuesto en su cargo como director del Real Jardín Botánico, donde continuó hasta su muerte en 1839.




                A raíz de la destrucción del Jardín Botánico de Puçol, ocurrido en el año 1825, cuando ocupaba la sede episcopal el arzobispo Simón López García, Mariano La Gasca, que había conocido el jardín como discípulo del catedrático Vicente Alfonso Lorente, cuando era estudiante de medicina en la Universidad de Valencia, publicó desde su exilio en Londres, un artículo en el que denunciaba la lamentable destrucción del que consideraba el más bonito que jamás hubiera visitado.

                Fue publicado en The Gardener's Magazine, La revista del jardinero, primer periódico británico dedicado a la horticultura. Editado y publicado por John Claudius Loudon a partir de 1826. Inicialmente se publicó trimestralmente, aumentó su frecuencia a dos veces al mes y luego mensualmente. Dejó de publicarse en 1844.


                Mariano Lagasca, 'On the Gardening and Botany of Spain, The Gardeners' Magazine, II (1827)

Botanic Garden of Puzol

                The enlightened piety of His Grace Don Francisco Fabian and Fuero, archbishop of Valencia, was in the last century successfully exerted in the establishment of a botanical garden in the town of Puzol, three leagues distant from the city, which is the most beautiful I ever visited. About half of it was appropriated to the cultivation of trees of the families of Hesperideae, and Annonaceae, and other exotics, and the other half for shrubs, small trees, bushes, and herbs, also exotic, and mostly American. Its circular or oval beds, were distributed, if I recollect rightly, in such a manner as to imitate the compartments of a genealogical tree, the trunk and branches of which formed the walks. The latter, paved with blue glazed tiles of Valencia, covered the trenches that conveyed the water for irrigation.
                There I saw, cultivated in the open air, for the first time, the Salvia tubifera, involucrata, polystachya, leonuroides, tiliacifolia, leucantha, mexicana, two species of  Tournefortia, Parkinsonia aculeata, the Ruizia fragrans of Pavon, the Erythryna corallodendron, Berberis pinata, the Bignonia stans, the Laurus persea, the Annona cherimolia, the Psidium pyriferum and pomiferum, different species of Mimosa, among which there are two forming high and tufted trees, which, when I examined them in the herbarium, three years ago, I judged to be new. There I also saw the Cerbera Thevetia and ovata, Bauhinia latifolia, Aralia humilis, Sapindus saponaria, Camellia japonica, Antholyza aethiopica, Arum colocasia, Amaryllis reginae, Alamasco, and another species.
                The Carica Papaya yielded excellent fruit by guarding it only with a palm mat on the coolest days of winter. Different American species of Ipomoea and Convolvulus, the Tropaeolum majus, minus, and peregrinum, the Maurandia semperflorens, the Dolichos lignosus, and Phaseolus Caracalla, -- climbed and adorned the trees, the walls, and the palings. I was never tired of admiring this delightful garden, in which every time I visited it, I found some new attraction; and I still think that it will be difficult to find another offering such a surprising and fine tout ensemble of rarities in the open air.
                But this garden, which in so small a compass was able to diffuse so much information, and from which issued the Annona cherimolia, Laurus persea, and Arachys hyppogaea, which are now cultivated in Valencia, though not so much as they ought to be, and others which are reared as ornamental plants, has just been destroyed, and turned into arable lands, by order of the present archbishop of Valencia; at least this is stated in the periodical work, entitled Ocios de Españoles emigrados (Leisure Hours of the Spanish Emigrants: London, Jan 1825; Art. Barbarism associated to Fanaticism). What a contrast indeed the dark barbarism of the above archbishop, Simon Lopez, by thus destroying the precious collection of exotics treasured up, during the space of forty years, at so much expense, care, and toil, by his enlightened predecessors, offers to the diligent endeavours, which at the same time the distinguished
Canon Cabrera is making to naturalise in the Peninsula the precious insect of the cochineal, and the plants which sustain it, and whatever exotics he can obtain!

Mariano Lagasca, Sobre la jardinería  y la botánica de España,

Jardín Botánico de Puçol

                La piedad ilustrada de Su Gracia Don Francisco Fabián y Fuero, arzobispo de Valencia, se ejerció con éxito en el siglo pasado en el establecimiento de un jardín botánico en la ciudad de Puçol, a tres leguas de la ciudad, que es lo más hermoso que he visitado. Aproximadamente la mitad se destinó al cultivo de árboles de las familias de Hesperideae y Annonaceae, y otras especies exóticas, y la otra mitad para arbustos, árboles pequeños, arbustos y hierbas, también exóticos, y en su mayoría americanos. Sus lechos circulares u ovales se distribuyeron, si recuerdo correctamente, de manera que imitaran los compartimientos de un árbol genealógico, cuyo tronco y ramas formaban los paseos. Este último, pavimentado con azulejos azules de Valencia, cubría las acequias que transportaban el agua para el riego.        Allí vi, cultivado al aire libre, por primera vez, la Salvia tubifera, involucrata, polystachya, leonuroides, tiliacifolia, leucantha, mexicana, dos especies de Tournefortia, Parkinsonia aculeata, las Ruizia fragrans de Pavon, la Erythryna corallodendron, Berberis piñata, Bignonia stans, Laurus persea, Annona cherimolia, Psidium pyriferum y pomiferum, diferentes especies de Mimosa, entre las cuales hay dos árboles altos y copetudos que, cuando los examiné en el herbario, hace tres años, crei que eran nuevos. Allí también vi Cerbera Thevetia y ovata, Bauhinia latifolia, Aralia humilis, Sapindus saponaria, Camellia japonica, Antholyza aethiopica, Arum colocasia, Amaryllis reginae, Alamasco y otras especies.        La Carica Papaya produjo una fruta excelente al protegerla solo con una estera de palma en los días más fríos del invierno. Diferentes especies americanas de Ipomoea y Convolvulus, Tropaeolum majus, minus y peregrinum, Maurandia semperflorens, Dolichos lignosus y Phaseolus Caracalla, treparon y adornaron los árboles, las paredes y las vallas. Nunca me cansé de admirar este encantador jardín, en el que cada vez que lo visitaba, encontraba una nueva atracción; y sigo pensando que será difícil encontrar otro que ofrezca un conjunto de rarezas tan sorprendente y elegante al aire libre.
                Pero este jardín, que en un recinto tan pequeño fue capaz de difundir tanta información, y del que salió el Annona cherimolia, Laurus persea y Arachys hyppogaea, que ahora se cultivan en Valencia, aunque no tanto como debieran, y otras que se crían como plantas ornamentales, acaban de ser destruidas y convertidas en tierras de cultivo, por orden del actual arzobispo de Valencia; al menos esto se afirma en el trabajo periódico, titulado Ocios de Españoles emigrados (Horas de ocio de los emigrantes españoles: Londres, enero de 1825; Art. Barbarismo asociado al fanatismo). ¡Qué contraste, ofrece la oscura barbarie del arzobispo, Simón López, al destruir así la preciosa colección de plantas exóticas atesoradas durante el espacio de cuarenta años, con tanto gasto, cuidado y trabajo, por parte de sus predecesores ilustrados, ofrece a los esfuerzos diligentes, que al mismo tiempo el distinguido canónigo Cabrera está haciendo naturalizar en la Península el insecto precioso de la cochinilla, y las plantas que lo sostienen, y cualquier cosa exótica que pueda obtener!

Botanic Garden of Valencia

                The botanical instructions in The University of Valencia, as forming part of the medical sciences, have been given here from time immemorial, but I know not whether it possessed  a botanical garden previous to the latter end of the last century, at which period the rector of that university, the Canon Don Vicente Blasco, began to form the one now existing, which is situated to the northwest of the city, at a short half mile from its walls, and on the banks of the river Turia.
                It comprises about eighteen fanegadas (27 acres) of land of excellent quality, and has a great abundance of water for irrigation. Its walks are planted with different varieties of orange, citron, lemon, and bergamot trees, the proceeds of which contribute towards its support. Many specimens of plants which were cultivated in the archiepiscopal garden of Puzol, presented by several individuals of that city and its environs, were transplanted there; it being also considerably augmented by the collections of seeds which were transmitted yearly from the botanical garden of Madrid.
                When we take the fine climate of Valencia into consideration, as well as its fertile soil, and the abundance of water it enjoys for irrigation, this garden ought to be one of the richest in Europe, especially in plants peculiar to warm climates, but far from improving it, it has been decaying from its commencement; and this simply because its professor of botany, who was the only scientific man in it, was under the immediate control of the general assembly of the university, composed for the greater part of theologians and barristers, who in Spain, generally speaking, entertain a contempt for the natural (p. 397) sciences, and a rector, invariably a theologian and a clergyman. The splendid library of this university, the gift of the immortal Don Francisco Bayer, which abounded in books of natural history, became prey to the flames, during the siege that Valencia suffered in the latter part of 1811, as did also the archiepiscopal library, which was, perhaps, the second in the nation.
                     
Jardín Botánico de Valencia

                Los estudios botánicos en la Universidad de Valencia, como parte de las ciencias médicas, se han dado aquí desde tiempos inmemoriales, pero no sé si existía un jardín botánico antes de finales del siglo pasado, en cuyo período el rector de esa universidad, el Canónigo Don Vicente Blasco, comenzó a formar el que ahora existe, que está situado al noroeste de la ciudad, a una corta media milla de sus muros, y en las orillas del río Turia.
                Comprende aproximadamente dieciocho hanegadas (27 acres) de tierra de excelente calidad, y tiene una gran abundancia de agua para riego. Sus paseos están plantados con diferentes variedades de naranjos, cidras, limoneros y bergamotos, cuyas ganancias contribuyen a su soporte. Muchos especímenes de plantas que fueron cultivadas en el jardín arzobispal de Puçol, presentado por varios individuos de esa ciudad y sus alrededores, fueron trasplantados allí; también se ve considerablemente aumentado por las colecciones de semillas que se reciben anualmente desde el jardín botánico de Madrid.
                Teniendo en cuenta el buen clima de Valencia, así como su suelo fértil, y la abundancia de agua que disfruta para el riego, este jardín debía ser uno de los más ricos de Europa, especialmente en las plantas propias de los climas cálidos, pero lejos de mejorarlo, ha estado decayendo desde su comienzo; y esto simplemente porque su profesor de botánica, que era el único científico ocupado en él, estaba bajo el control inmediato de la asamblea general de la universidad, compuesta en su mayor parte por teólogos y abogados, que en España, en general, manifiestan desprecio por las ciencias naturales y un rector, invariablemente teólogo y un clérigo. La espléndida biblioteca de esta universidad, don del inmortal don Francisco Bayer, que abunda en libros de historia natural, se convirtió en presa de las llamas, durante el asedio que sufrió Valencia a finales de 1811, como también lo hizo la biblioteca arzobispal, que fue, tal vez, la segunda en la nación.





domingo, 25 de octubre de 2020

1798. LA PROPAGACIÓN DEL CULTIVO DEL CACAHUETE POR FRANCISCO TABARES DE ULLOA




                Ya vimos como una de las primeras plantas que se aclimataron y cultivaron en el Jardín Botánico de Puçol fue, hacia 1778, el cacahuete (Arachis hypogaea L.), siendo el principal impulsor y propagador de su cultivo en el Reino de Valencia, el canónigo de la iglesia metropolitana don Francisco Tabares de Ulloa, que, interesado por esta planta había realizado algunas pruebas con los primeros cacahuetes obtenidos en el jardín botánico.


Cacahuete (Arachis hypogaea L.)


                Este curioso canónigo nos confirma que la planta la mandó traer de América, junto con otras muchas indígenas, el arzobispo Fabián y Fuero … mas ha de veinte años… y que se cultivaba en ese jardín botánico aunque en muy corta cantidad porque se había sembrado todos los años muy poco.
                Tabares de Ulloa elaboró un minucioso informe fechado el 24 de noviembre de 1798 dando a conocer que, con granos tostados y molidos y posteriormente mezclados con canela y azúcar, se prepararon dos pastillas como las de chocolate observando que empapaba de grasa el papel sobre el que estaban. Entonces también se probó a extraerle el aceite comprobando que rendía el 50 % de su peso y que el aceite obtenido era bueno para las luces … que la daba muy clara y sin el menor tufo… y también para la alimentación, ya que se cocinaron unos huevos en tortilla … que salió suave y mantecosa.
                De la masa resultante después de extraído el aceite se sacó una harina que mezclada al 50 % con harina de trigo y la correspondiente levadura, se confeccionaron unos panecillos que se conservaron perfectamente después de 30 días sin enmohecerse ni agriarse. Igualmente se probó con la mencionada masa a mezclarla con cacao y hacer chocolate resultando un producto de mucha suavidad.
                Estos experimentos, que ya se habían publicado en Valencia en noviembre de 1798, motivó a la Sociedad Económica de Amigos del País a ofrecer,  en enero de 1799, un premio de 400 reales al que justificase haber cultivado y cogido en ese año mayor cantidad de cacahuetes en terreno no menor de una cahizada. Asimismo, la referida Sociedad, se interesó por propagar por el resto de la península este interesante fruto cuyas virtudes estaban saliendo a la luz.
                Aunque se empezó a cultivar como simple curiosidad botánica llego a ser uno de los productos hortícolas de cierta importancia en la economía agrícola valenciana.
                La difusión de la información sobre los conocimientos agrícolas se realizaba mediante una publicación, el Semanario de Agricultura y Artes dirigido a los Párrocos. Dado que la actividad agrícola, desarrollada en zonas rurales, se encontraba en manos de labradores y jornaleros con una formación intelectual muy deficiente, se concluyó que la forma de llegar a las personas que trabajaban la tierra era a través de segundas personas, como los párrocos, o mediante las sociedades agronómicas.
                Fue en el número 123 de este semanario, publicado el 9 de mayo de 1799 donde se dieron a conocer los trabajos de Tabares de Ulloa referidos al cultivo del cacahuete. También dio a conocer la obra Observaciones prácticas sobre el cacahuete, o maní de América: su producción en España, bondad de su fruto, y sus varios usos ..., publicada en la imprenta de Josef de Orga en Valencia en 1800 en la que expuso no solamente los resultados propios sino los de otros a los que había facilitado semillas.
                De nuevo se publicaron los trabajos de Tabares en el nº 175 del Semanario de 8 de mayo de 1800, en el que se dio noticia de las experiencias de su cultivo en Zaragoza, Cantabria, Santo Domingo de la Calzada, Villanueva de la Jara y Aranjuez. También se acompañaba una nota ofreciendo semillas a los suscriptores de la revista, que previamente había remitido Tabares a la sede del semanario. 





TABARES DE ULLOA, Francisco. El cacahuete o maní de América. Semanario de agricultura y artes dirigido a los párrocos. Imprenta de Villalpando. Madrid.  n.º 123 de 1799/05/09 y nº 175 de 1800/05/08
TABARES DE ULLOA, Francisco. Observaciones prácticas sobre el cacahuete, o maní de América: su producción en España, bondad de su fruto, y sus varios usos ..., Imprenta de Josef de Orga. Valencia. 1800



miércoles, 14 de octubre de 2020

1888. EL JARDÍN BOTÁNICO DE PUÇOL Y LÉON DUFOUR



                El médico y naturalista francés Jean-Marie Léon Dufour (1780 – 1865), participó como médico en la guerra de la Independencia Española (1808 – 1814). Llegó a Valencia en enero de 1812 como médico, formando parte del cuartel general del mariscal Suchet, permaneciendo en nuestra ciudad dieciocho meses.  Finalizada la guerra se estableció en Saint – Sever, su ciudad natal. Publicó numerosos trabajos sobre  botánica, entomología y aracnología.
                Una de sus obras, Souvenirs d'un savant français. A travers un siècle, 1780-1865, science et histoire, publicada póstumamente en París en 1888, es un libro de memorias en el que describe los sucesos más destacados de su estancia en España.




                Como buen naturalista aprovecho cualquier ocasión para relacionarse con otros estudiosos de la botánica, como Mariano Lagasca o Vicente Alfonso Lorente y Asensi, ambos se habían formado en sus tiempos de estudiante en el Jardín Botanico de Puçol.
                Durante la guerra de la independencia Vicente Alfonso Lorente, como catedrático de Botánica fue nombrado capitán de una de las Compañías de Estudiantes que se formaron para defender la ciudad del ataque de los franceses.         Cuando el mariscal Suchet tomó la ciudad fueron hechos prisioneros.  Gracias a la intervención de Dufour consiguió que el mando francés le perdonara la vida a Lorente.

                Veamos cómo nos relata este acontecimiento sucedido en enero de 1812:

[175 ] 14 JANVIER.- Le maréchal, avec son quartier général et 15.000 hommes, fait son entrée dans valence: de riches [176] tentures de soie, des lustres suspendus, des guirlandes, des couronnes, ornaient toutes les maisons des rues oú le cortége a défilé.
                Lors de la rendition de Sagonte, j’avais eu l’occasion de m’entretenir avec deux médiciens espagnols, qui furent renvoyés comme non combattants: ils m’apprirent que le professeur de botanique de l’Université de Valence, dom Vicente Lorente, âgé de soixante ans, était gravement compromis, comme s’etant mis á la tête des étudiants armés. Je leur recommandai de dire á ce professeur qu’un médicien de l’armée française, botaniste, et inconnu de lui, était tout disposé à le protéger à l’occasion.
                Dès mon entrée à Valence, j’eus hâte d’aller à la mairie pour demaner mon billet de logement dans la maison du professeur Lorente. Lorsque j’arrivai dans cette maison, la femme du professeur m’annonça, les larmes aux yeux, que son mari êtait en prison et sur le point de partir pour la France. Je courus aussitôt chez le commandant de la place: c’était, heureusement, mon ami Bugeaud. Je le supplie de me livrer, sur ma responsabilité, le professeur Lorente. A l’appel de ce nom, Bugeaud s’écria: <<Impossible ¡ Il est signalé comme un des chefs le plus exaltés.>> J’insistai, et je promis d’obtenir sa gràce auprés du maréchal. Je réussis dans mon entreprise confraternelle: Lorente me fut remis, et j’eus le bonheur de le rendre ausitôt à sa famille èplorèe. Le lendemain, pour regulariser et assuer la position du vénérable professeur, j’adressai au maréchal un mémoire justificatif, oú je mettais en relief les titres scientifiques de mon protégé, ses travaux importants sur la cultura et la fabrication de l’indigo, et son intention de les continuer avec moi: ma pétition fut bien accueillie, comme je l’espèrais [177] et Lorente fut sauvé. Pendant tut le temps de mon séjour chez le savant botaniste, je fus lie d0amitié acev toute sa famille: j’occupais un appartement spacieux, trés convenable por mes études; c’est l’époque de ma vie oú j’ai le plus travaillé et récolté le plus d’objects d’histoire naturelle. Lorente m’aaccompagnait parfois dans mes excursions circumvalenciennes.

1812
[175] 14 DE ENERO.- El mariscal, con su cuartel general y 15.000 hombres, hizo su entrada en Valencia: ricos [176] tapices de seda, candelabros colgantes, guirnaldas, coronas de flores, adornaban todas las casas en las calles por donde desfiló el cortejo. Durante la rendición de Sagunto, tuve la oportunidad de hablar con dos médicos españoles, que fueron despedidos como no combatientes: me informaron que el profesor de botánica de la Universidad de Valencia, Don Vicente Lorente, de sesenta años, estaba seriamente comprometido, por haberse puesto a la cabeza de los estudiantes armados. Les insté a decirle a este profesor que un médico del ejército francés, botánico, desconocido para él, estaba dispuesto a protegerlo en esta ocasión. Tan pronto como entré en Valencia, no podía esperar para ir al ayuntamiento a pedir mi boleto de alojamiento en la casa del profesor Lorente. Cuando llegué a esta casa, la esposa del profesor me dijo con lágrimas en los ojos que su esposo estaba en prisión y a punto de partir para Francia. Inmediatamente corrí hacia el comandante del lugar: afortunadamente, era mi amigo Bugeaud. Le ruego que me entregue, bajo mi propia responsabilidad, al profesor Lorente. Ante la llamada de este nombre, Bugeaud exclamó: "Imposible. Esta señalado como uno de los jefes más exaltados". Insistí y prometí obtener su perdón del mariscal. Tuve éxito en mi empresa fraternal: me entregaron a Lorente y tuve la suerte de devolverlo de inmediato a su afligida familia. Al día siguiente, para regularizar y afirmar la posición del venerable profesor, dirigí al mariscal un memorándum justificativo, en el que destaqué los títulos científicos de mi protegido, sus importantes trabajos sobre la cultura y la fabricación de índigo, y su intención de continuarlos conmigo: mi petición fue bien recibida, como esperaba [177] y Lorente se salvó. Durante mi estancia con el erudito botánico, me hice amigo de toda su familia: ocupaba un amplio apartamento, muy adecuado para mis estudios; Era el momento de mi vida cuando trabajaba más y coleccionaba los objetos de historia más naturales. Lorente a veces me acompañaba en mis excursiones circumvalencianas.





                Como acabamos de saber, Dufour y Lorente entablaron una amistad personal y científica y debió ser el propio Lorente, que en alguna ocasión había manifestado haber adquirido muchos de sus conocimientos de botánica en el Jardín Botánico de Puçol, el que le acompañara a visitarlo a finales de mayo de 1812.
                Dufour lo describe con estas palabras en sus memorias:

[195] A dux lieues de Valence, près du villaje de Puros, l’archevêché posséde un jardín qui mérite d’être connu et visité par les botanistes; je laisse aux amateurs de jardins le soin de parcourir la belle plantation d’orangers et de louer les fruits excellents dont ils sont chargés; aux botanophiles, je signale les richesses végétales entassés dans un espace qui a tout au plus soixante pieds carrés; c’est un bouquet américain des plus précieux: il est dû à la sollicitude du prédécesseur de l’archevêque actuel, Mgr. Fuero.
La culture de ce parterre botanique était confiée à un jardinier intelligent qui établit un grainier avec des cases bien dénommées, de manière à créer des compartiments distincts. Des arbres que l’on chercherait vainement dans les serres le plus somptueuses de Paris, de Londres, de Vienne, vég+etent ici vigoureusement en pleine terre et s’y couvrent de fleurs et de Fruits. Qulques-uns sont même tory à fait nouveaux pour la science; on se croirait transporté dans un coin privilégié cu nouveau monde: l’Avocatier, le Chirimoya, le Goyavier, y donnent des fruits qui mûrissent pasfaitement; le Bananier y fructifia récemment. On y a vu fleurir le Cacaotier; on récolte aussi les feuilles de Séné; le Corallodendrum, Arbre magnifique, fait briller au loin, deux fois par an, ses grandes et belles fleurs d’un rouge de corail;  plusieurs espéces de Mimosa étalaient leur élégant feuillage et leurs jolies houppes de fleurs; une d’elles, peutêtre nouvelle, est remarquable par les superbes Aaigrettes pourprées de ses fleurs, dont les étamines, au nombre de 30 à 40, ont trois pouces de longeur; les corolles sont remplies d’un miel limpide, exquis, c’est l’arbre à miel des [196] Mexicains; dans une autre espéce, les étamines sont aussi longues, mais d’un blanc de neige. L’Indigotier fournit un produit aussi beau que l’indigo des colonies; on y voit un Berberis nouveau, dont les feuilles ailées sont persistantes et bordées de piquant comme celles du houx, des baies violettes d’une acidité agréable succédent aux nombreuses grappes de fleurs jaunes qui s’épanouissent dés le mois de mars; cet Arbre, originaire du Mexique, se propagerait trés facilement et serait trés utilizable pour les haies des jardins. Trois espéces de Tournefortia y rappellent le célébre botaniste français; une d’elles forme un Arbre de 20 pieds de hauteur; les fréres Bauhin sont évoqués dans ma mémoire par la présense d’un joli Bauhinia que Cavanilles a figuré sous le nom de Latifolia. Le Parkinsonia  élève à plus de 20 pieds ses branches hérissées d’épines, que garnit le feuillage le plus singulier, et oú les bouquets de fleurs jaunes sont disposés comme en guirlandes. Le Yuca gloriosa fleurit á côté du prédédent. Sapindus, Cerbera ovata, malva umbrellata, Hibiscus mutabilis, Schinus mollis, Salvia fulgens, Formosa, leucantha, involucrata; Cassis tomentosa, floribunda, chamaechryste; une espéce de Croton frutescent: Ruizia fragans, arbre dont les feuilles sont trés aromatiques; Rawolfia glabra; Ceschynomene picta; un Ipomaea en arbre superbe et nouveau: Helianthus radiatus, Sida mollis, Mimosa falicioides, conigera, glauca, exasperata, punctata, Bidens sambucifolia, etc. Tous ces végétaux et beaucoup d’autres fleurissent à merveille dans ce jardín privilégié.

 [195] A dos leguas de Valencia, cerca de la villa de Puçol, el arzobispado tiene un jardín que merece ser conocido y visitado por los botánicos; Dejo a los amantes de los jardines recorrer la hermosa plantación de naranjos y disfrutar de los excelentes frutos de que estan cargados; a los botanófilos, les señalo la riqueza de las plantas en un espacio que tiene como máximo sesenta pies cuadrados; este es un ramo americano muy preciado: se debe a la solicitud del antecesor del actual arzobispo, Mons. Fuero.
El cultivo de este parterre botánico se confió a un jardinero inteligente que estableció un semillero con cajas bien nombradas, para crear compartimentos separados. Los árboles que uno buscaría en vano en los invernaderos más suntuosos de París, Londres, Viena, vegetan aquí vigorosamente en el suelo y están cubiertos con flores y frutas. Algunos incluso son bastante nuevos para la ciencia; uno se pensaría transportado a un rincón privilegiado del nuevo mundo: el árbol del aguacate, la chirimoya, el árbol de guayaba, dan frutos que maduran perfectamente; El árbol de plátano fructificó allí recientemente. Vimos el árbol de cacao florecer allí; las hojas de Sene también se cosechan; El Corallodendrum, un árbol magnífico, hace que sus flores grandes y hermosas de un rojo coral brillen en la distancia dos veces al año; varias especies de mimosas exhiben su elegante follaje y sus bonitos mechones de flores; Uno de ellos, quizás nuevo, es notable por los magníficos rizos carmesí de sus flores, cuyos estambres, de 30 a 40 en número, tienen tres pulgadas de largo; las corolas están llenas de una miel límpida y exquisita, es el árbol de miel de
los Mexicanos; en otra especie los estambres son también largos, pero blancos como la nieve. El Indigotier ofrece un producto tan bello como el índigo de las colonias; vemos un nuevo Berberis, cuyas hojas aladas son persistentes y ribeteadas con especias como las del acebo, bayas moradas de agradable acidez suceden a los numerosos racimos de flores amarillas que florecen a partir de marzo; Este árbol, originario de México, se propagaría muy fácilmente y sería muy útil para setos de jardín. Tres especies de Tournefortia nos recuerdan al famoso botánico francés; uno de ellos forma un árbol de 20 pies de altura; Los hermanos Bauhin son recordados en mi memoria por la presencia de una bella Bauhinia que Cavanilles imaginó bajo el nombre de Latifolia. La Parkinsonia crece a más de 20 pies con sus ramas erizadas de espinas, que adornan el follaje más singular, y donde los ramos de flores amarillas están dispuestos como guirnaldas. La gloriosa Yuca florece junto con la predecesora. Sapindus, Cerbera ovata, malva umbrellata, Hibiscus mutabilis, Schinus mollis, Salvia fulgens, Formosa, leucantha, involucrata; Grosella negra tomentosa, floribunda, chamaechryste; una especie de Croton frutescente: Ruizia fragans, un árbol cuyas hojas son muy aromáticas; Rawolfia glabra; Ceschynomene picta; un árbol Ipomaea excelente y nuevo: Helianthus radiatus, Sida mollis, Mimosa falicioides, conigera, glauca, exasperata, punctata, Bidens sambucifolia, etc. Todas estas plantas y muchas otras florecen maravillosamente en este jardín privilegiado.





● DUFOUR, León. Souvenirs d'un savant français. A travers un siècle, 1780 – 1865, Science et historie. J. Rothschild. Paris. 1888




martes, 29 de septiembre de 2020

1797. PUÇOL EN LAS OBSERVACIONES……. DE ANTONIO JOSÉ CAVANILLES.



                Por encargo del rey Carlos IV, el botánico Antonio José Cavanilles empezó a recorrer España en el año 1791 para examinar los vegetales que en ella crecen. Como buen valenciano, dio comienzo a sus trabajos en el Reino de Valencia, y así, en la primavera de dicho año se desplazó a la ciudad de Valencia y se hospedó en el Colegio de la Ciudad, desde donde salió en los diferentes recorridos de cada campaña y buscó la documentación preliminar y posterior. Además, en el Colegio organizó los herbarios, dibujos, muestras y anotaciones al final de cada expedición. Al inicio de cada otoño, Cavanilles lo abandonaba para regresar a su gabinete de Madrid.
                En estos recorridos o excursiones, Cavanilles escribió un Diario en el que anotaba cuanto consideraba interesante, dibujó vistas y copió planos, herborizó e inventarió plantas. Este manuscrito se conserva en el Real Jardín Botánico de Madrid.
                A medida que avanzaba en sus exploraciones, Cavanilles fue ampliando sus observaciones botánicas con numerosos datos sobre el reino mineral, la geografía y la agricultura, así como interesantes noticias sobre la población y frutos de cada uno de los lugares visitados.
                Los recorridos valencianos del botánico duraron veinte meses, distribuidos en tres campañas, en los años 1791, 1792 y 1793, interrumpidas por retornos invernales a Madrid.
                Todos estos trabajos los reflejó en su obra Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del reino de Valencia  (1795-1797), en la que Cavanilles abarca gran parte de las disciplinas técnicas y científicas de la época, como la botánica, la agronomía, la geología, la hidrología, la medicina, la geografía, la cartografía, la arqueología y muchos de los principales campos de la industria.
                Cavanilles visitó Puçol durante su segunda campaña, en la primavera de 1792. En el Diario de viaje del botánico
constan los comentarios de su visita a Puçol realizada el 21 de marzo en la que, entre otras cosas, hace una dura crítica al religioso capuchino fray Constantino de Castellote, director del Jardín Botánico de Puçol…

[folio 2v]

         Salí de Moncada y de casa de D. Francisco Espinosa, médico del lugar y por Rafelbuñol salimos a Puzol para ver el Jardín del Arzobispo: Todo este trecho de mas de dos leguas esta cultivado parte en huerta, y lo mas en secano, donde hay olivos, algarrobos y viñas: estas y las moreras de las huertas empezaban a sacar hojas. Todo me pareció bien cultivado.
         Hallé en el Jardín al Padre Constantino capuchino a quien el arzobispo le había dicho que yo debía ir, y aquel llamó al cura para que me viese como conoci….….
         El buen capuchino tiene reputación de botánico, pero en lo poco que lo traté, conocí que era pura gracia; pues tomaba por sidas la malva vitifolia; por salvia la budleya globosa; y no sabía que cosa era el usteria scadens, que es planta vivaz. Ya es duro alcanzar para zamponas dixe yo para mi capote al ver las canas del buen padre, y su aire de profesor con interior de aprendiz. Pero vamos adelante. En el jardín no había aun plantas con flor……. do gracias sobre todo al cura y me pase a Murviedro.

Fragmento del Diario de Cavanilles en el que aparece Puçol

                Después de visitar Sagunto, en la marjal de Almenara Cavanilles se indispuso y regresó a Valencia, pasando antes por el convento de la Vall de Jesús y Museros…     
               
                                               Salí por la mañana y al llegar al frente del convento de La Vall de Jesús atravesé desviándome del camino, y al pasar por un campo arenisco que estaba sembrado de altramuces (Lapinus Varius) vi con abundancia la Loeflingia hispanica, el ornithopus perpusillus [Peu de pardal menut], y otro que examinaré, la Lysimachia linum strellatum, el anagallis tenella, iuncus buffonius [Junch de sapos], la herniaria glabra, el polycarpon diphyllum [Policarp de dos fulles], lycopsis arvensis, iberia nudicaules, y otra plantita toda encarnada que no pude determinar. [Aparece añadido con posterioridad Tillaea muscosa]. Continue atravesando y al pasar por el pinar vi el cistus gutatus, el salvifolius, crispus y fumana con otras plantas, llegue al convento vi la iglesia y después subi al monte.
                                               Esta colocado este convento (de 31 individuos) a la raíz de un cerro elevado que se reúne con dos mas altos, separados todos de la cadena de montes que viene desde cerca de Betera: todo el y los vecinos son de piedra roja arenisca con puntos brillantes en las fracturas, echado lumbre quando se hiere con el acero, y forman bancos como los de marmol. Ni un solo pedazo descubrí de otra especie de piedra, y este grupo de cerros ocupa el espacio que dexan al oriente y poniente las cadenas de los montes de mármol: al bajar del convento para introducirme en el camino real vi que desde el norte corrian a flor de tierra varias faxas que presentaban el mismo cascarón que he visto cubrir los montes marmóreos: sin duda serian prolongaciones de la cabeza o último eslabón sensible de la cadena citada que vi en el Cabesbort, y creya terminada en la Vall de Jesús. Junto a este convento se ve una larga calle que forman dos hileras de cipreses. Continue mi viaje…….

                En la obra mencionada Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del reino de Valencia, Cavanilles habla de Puçol en estos términos…

Pero dexadas generalidades, examinemos los lugares empezando por Puzól.

[pág. 137]

52. Se halla este pueblo al norte de Valencia, y al mediodía de Murviedro: sus campos fértiles confinan por la parte septentrional con los Saguntinos, y por la meridional con los del Puig: los del poniente son bastante áridos, y los del levante, como inmediatos al mar, baxos, y algunas veces aguanosos.

                Inicia el relato situando geográficamente Puçol y realizando una breve descripción de los terrenos de cultivo. Continúa ensalzando el buen hacer de los agricultores y la feracidad de los campos…

La disposición natural del suelo, y las aguas que recibe del Turia, proporcionan toda especie de frutos. La aplicación y cuidado de los cultivadores compite aquí con la fecundidad de los campos; resultando de esta feliz combinación de circunstancias un aumento extraordinario en nuestra especie.

                Describe a continuación el triste suceso de la epidemia de Tercianas del otoño de 1784 y el aumento de población que se produjo a raíz de abandonar el cultivo del arroz…

En 1784 no pasaban de 500 los vecinos de Puzól, que hoy llegan á 666. La agricultura, único recurso de la población, no hubiera podido por sí sola producir tal aumento en tan corto espacio de diez años, á no concurrir otra causa poderosa que mejorando la condición de la atmósfera, fortifica la salud y robustez de los hombres. Los de Puzól cayéron en la debilidad de cultivar el arroz en las partes hondas: preparaban dentro de sus casas el estiércol, indispensable para lograr cosechas abundantes, y para ello detenían las aguas en sitios contiguos á sus habitaciones, donde se corrompían los vegetales, y fermentaban otras materias. Pero en 1784 conocido el yerro, desterráron la planta que inficionaba el ayre, y recobró el pueblo la salubridad que le es propia. Desde entónces se multiplicáron los brazos y el cultivo, correspondiendo los frutos del trabajo.

                Incluye también un estado de las principales producciones y de la distribución de la riqueza….

Cógense en este término 5₡ libras de seda, 2₡ cahices de trigo, 1₡ de maíz, 600 de judías, 42₡ cántaros de vino, 600 arrobas de aceyte, y 1₡ de algarrobas. Las fortunas de los particulares se hallan bastante bien repartidas en el pueblo; no son allí como en otros del reyno el patrimonio de un corto número de ricos. Así pues, dueños regularmente de lo que cultivan, se animan á sacar todo el partido á costa de sudores voluntarios.

                A continuación detalla el principal motivo de su visita a Puçol, lo que el llama El Jardín del Arzobispo, aunque atribuye la fundación del Jardín Botánico al arzobispo Andrés Mayoral, siendo el verdadero impulsor del mismo su sucesor, el arzobispo Fabián y Fuero, que es silenciado en el texto de Cavanilles por motivos no precisamente botánicos….

También contribuye á la felicidad del pueblo el vivir allí largas temporadas los Señores Arzobispos de Valencia. El Señor Mayorál, cuya beneficencia, virtudes y paternal cariño se conservarán siempre en el corazón agradecido de los Valencianos, convirtió en jardín una extensión contigua á su palacio, formando el primer modelo de un huerto botánico que se vió en el reyno, y logró que el chirimoyo y aguacate, plantados al ayre libre, diesen fruto como en América. En estos últimos años ha enriquecido el jardín con infinitos vegetales, como yucas, cactos, parkinsonia, poinciana, ciprés tableado, y una gran multitud de mimosas, que vegetan con fuerza [pág.138] y lozanía. Allí se ven preciosas colecciones de salvias, geranios, malvas, sidas y verbenas; la citriodora se distingue por la fragancia de sus hojas, y abundancia de flores; la budleya globosa forma un árbol vistoso; la usteria trepadera y varios látiros visten las paredes; gran número de liliáceas, gramas, aparasoladas, compuestas y de otras familias se hallan distribuidas en los quadros según el sistema de Linneo. Podría aumentarse la riqueza del jardín á poca costa: las inmediaciones le ofrecen plantas, y no todas vulgares.

                Finaliza con una descripción de lo que vio en las inmediaciones del convento de la Vall de Jesús y en los marjales cercanos al mar…

En los campos areniscos cercanos al Valle de Jesús se crían la loeflingia de España, la tilléa parecida al musgo, el piedepáxaro menudo, el carraspique de tallo desnudo, el junquillo que La Mark llamó mudable y otras muchas. En el pinar inmediato las xaras crespa, goteada, numularia, fumana, y las parecidas en sus hojas á la salvia, maro, brezo y romero. En las cercanías del mar, de los azarbes y pantanos se hallan potamógetos, juncos, juncias, cirpos, gencianas, sosas, salicornias, eringos y la equinófora espinosa, con otras muchas citadas en esta obra.
53. A media legua de Puzól hácia el mediodía se halla el Puig en las cercanías de un cerro ………


Foto: BNE






● CABANILLES PALOP, Antonio José. Diario de las excursiones del viaje a Valencia, con notas, estadísticas, apuntes e informes para la redacción de sus Observaciones. Manuscrito en el Real Jardín Botánico de Madrid.

● CABANILLES PALOP, Antonio José. Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia.  Madrid. 1797






lunes, 14 de septiembre de 2020

1776. EL JARDÍN BOTÁNICO DEL PALACIO DEL ARZOBISPO



                Es de todos sabida la existencia en nuestro pueblo, hasta hace algunos años, de un palacio que fue utilizado por los arzobispos de la sede valentina como palacio de recreo y residencia temporal dada la cercanía a la capital y la benignidad del clima. El palacio propiamente dicho ocupaba parte de lo que hoy es plaza de San Juan de Ribera y sus jardines estaban limitados por un muro de cerramiento que se conserva hasta nuestros días y que ha sido acertadamente restaurado recientemente.
Estos jardines pasaron por diversas vicisitudes a lo largo del tiempo, ya que en un principio cumplieron la misión propia de cualquier residencia de este tipo, esto es, para uso y disfrute de los residentes en el palacio. Posteriormente fueron ampliados y convertidos, como veremos, en un verdadero Jardín Botánico de aclimatación, precisamente en unos tiempos en los que el Jardín Botánico de la Universidad de Valencia no pasaba por sus mejores momentos. Finalmente fue desmantelado y sus terrenos convertidos en campos de cultivo probablemente propiciado, entre otros motivos,  por la creación del actual Jardín Botánico de Valencia.
Veamos pues, cual fue la necesidad de un Jardín Botánico y su evolución.
La cátedra de Simples o Botánica Medica, también conocida como d'Herbes o Vespres, fue, junto con la cátedra de Anatomía la que aportó el gran prestigio que tuvo la Facultad de Medicina de Valencia en los siglos XVI y XVII.
El titular de esta cátedra, además de explicar conocimientos teóricos, impartía a los futuros médicos los conocimientos prácticos necesarios para que, mediante excursiones para herborizar, llegasen a conocer las distintas hierbas medicinales. Las Constituciones de 1611 del Estudi General de la Insigne Ciutat de Valencia prescriben que haja de exir per temps de trenta dies fora la presente ciutat per les muntayes e altres parts .....per a mostrar als estudiants la cognicio de les herbes .... e perque tinga compte ab hun ort en lo qual se planten les herbes que a d’aquell parexeran necessaries ...Estas excursiones se hacían regularmente por el barranco de Carraixet, barranco de Torrente, la Murta, Picaltejo y a otros sitios que era costumbre por la abundancia o rareza de dichas plantas. Además de estas salidas los alumnos complementaban las enseñanzas prácticas en el pequeño huerto o Jardín Botánico donde se cultivaban aquellas hierbas más raras y menos conocidas.
Este huerto o Jardín Botánico, que fue el primero de carácter universitario en España, había sido creado en 1567 a instancias del catedrático de la materia, Juan Plaza, aunque entonces no era más que un pequeño huerto donde se cultivaban las hierbas medicinales.
Este jardín no debió persistir mucho tiempo ya que el catedrático de la materia entre 1623 y 1635, Gaspar Pons consiguió en 1633 que se abriera un nuevo Jardín Botánico en el huerto del Hospital de San Lázaro, en la calle Sagunto. Estaba a cargo de un jardinero y regido por una Junta Administradora.
En abril de 1684 el catedrático Gaudencio Senach consigue ser nombrado único responsable del hort de les herbes medicinals, adquiriendo también en la calle Sagunto una casa con su huerto y también parte de un huerto contiguo situados ambos frente al colegio de San Pedro Nolasco.
Un memorial de la Real Sociedad Económica de Amigos del País fechado el 20 de junio de 1796 solicitaba a la ciudad la cesión de terrenos para la creación de un jardín botánico aduciendo..... de que en el Reyno solo hay un modelo en la Casa de la Mitra de la villa de Puzol...  Esta propuesta parece que se llevo a cabo en 1798 con la creación de un jardín en la Torre de Santiago que tenía una huerta aneja situada junto a la Alameda.
Finalmente en 1802 se crea, por el rector de la Universidad, Vicente Blasco, el actual Jardín Botánico de la Universidad de Valencia en el llamado Huerto de Tramoyeres en la C/ Cuarte Extramuros. Su primer director fue el catedrático de Botánica de la Universidad, Vicente Alfonso Lorente y Asensi.
Esta es sucintamente la evolución del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia que llega hasta nuestros días.

Por lo que respecta al jardín del palacio, no fue hasta la llegada a la diócesis valentina del arzobispo ANDRÉS MAYORAL ALONSO DE MELLA, que la rigió desde 1737 hasta 1769, cuando se enriqueció, con la aportación de una gran cantidad de especies vegetales, lo que había sido hasta entonces el modesto jardín de la residencia de los prelados.
Es precisamente Vicente Alfonso Lorente, que se había formado en sus tiempos de estudiante en el jardín de Puçol el que nos proporciona noticias de la ampliación del jardín… 

                      … hemos de considerar todo el huerto dividido en tres partes o jardines ….. el del centro es el huerto antiguo de la Mitra, y en él mandó plantar el señor Mayoral varios naranjos y limoneros; el de la parte norte lo adquirió el señor Mayoral, y lo destinó para hortalizas y árboles; y el de la parte del mediodía, que es el botánico, parte de su terreno lo adquirió también el señor Mayoral, y destinó igualmente para naranjos, y otros árboles de agrios de los cuales aún existen algunos; pero otra parte mucho mayor la adquirió y añadió en 1777 dicho Excmo. Sr. Fuero con idea de la formación de un Jardín Botánico…. todo a sus expensas sin perdonar gastos para la adquisición de plantas y semillas indígenas y exóticas…

Sin embargo, fue su sucesor, el arzobispo FRANCISCO FABIÁN Y FUERO, que ostentó la sede desde 1773 hasta 1794 su verdadero impulsor, ya que en 1776 creó un Jardín de Aclimatación al que dotó con 14.000 pesos. El arzobispo Fabián y Fuero aprovechó la circunstancia de que anteriormente a ser nombrado arzobispo de Valencia había sido obispo en Puebla de los Ángeles, Nueva España (Méjico) desde 1762 a 1772, lo que le brindó los contactos necesarios para hacerse enviar desde su anterior diócesis en Puebla, directamente a su jardín de Puçol, una gran cantidad de semillas y plantas americanas que eran aclimatadas y cultivadas en el jardín.
Entre estas plantas llegaron a nuestro continente en 1778, entre otras, el cacahuete, la chirimoya y la papaya. También llegaron desde el Real Jardín Botánico de Madrid semillas de plantas, varias especies de ruibarbos, distintas variedades de arroz chino, jengibre y cedro del Líbano para que fueran aclimatadas en el jardín.

Cacahuete Arachis hypogaea L.
Chirimoya Annonna cherimola Mill.

Papaya Carica papaya L.

Los cajones con semillas llegaban a Puçol y el responsable del jardín acusaba recibo al de Madrid y posteriormente se mandaba puntual noticia de los diversos resultados alcanzados en la aclimatación y otras circunstancias botánicas al director del Real Jardín Botánico de Madrid por los responsables del jardín de Puçol.
Fue director del jardín el religioso capuchino Fray Constantino de Castellote, que había sido maestro del que posteriormente fue catedrático de Botánica y director del Jardín Botánico de Valencia, Vicente Alfonso Lorente, que confesaba que gran parte de sus conocimientos se los debía al religioso. Fray Constantino, cuyo nombre era Joaquín Trullench, había nacido en Castellote en 1721 y murió en Valencia en 1789.
A raíz de unas oposiciones para ocupar la cátedra de Botánica en la Universidad de Valencia en las que Lorente denunció irregularidades, publicó unos folletos, en uno de los cuales manifestaba donde, como y con quien adquirió sus conocimientos de botánica…

… es verdad, y lo confieso con tanto gusto como agradecimiento, que gran parte de lo poco que sé en esta materia, lo debo a este acreditado profesor (Tomás Manuel Villanova Muñoz y Poyanos), y a la lección de sus libros que me franquea; pero también soy deudor de iguales favores al M.R. Fr. Constantino de Castellote, religiosos capuchino, cuyo notorio crédito en esta materia le ha merecido la dirección del magnífico Jardín Botánico, que para alivio de los pobres, e instrucción de los que quieren dedicarse a este estudio, tiene plantificado en Puzol nuestro Exmo. E Ilmo. Señor Arzobispo. 

Contrariamente, el botánico Antonio José Cavanilles, que visitó el jardín en marzo de 1792 durante el viaje que realizó por el Reino para escribir su obra Observaciones sobre el Reino de Valencia, publicada en Madrid en 1797, lo critica duramente diciendo que…

…el buen capuchino tiene reputación de botánico, pero en lo poco que lo traté, conocí que era pura gracia; pues tomaba por sidas la malva vitifolia; por salvia la budleya globosa; y no sabía que cosa era el usteria scadens, que es planta vivaz. Ya es duro alcanzar para zamponas dixe yo para mi capote al ver las canas del buen padre, y su aire de profesor con interior de aprendiz….

Junto a Fray Constantino trabajaron en el jardín el boticario Pedro Chicano y los jardineros Pedro Redondo Portillo y a partir de 1784, Manuel Peris. También ayudaba en los trabajos el hortelano Juan Coll.
Pedro Chicano y Manuel Peris fueron los corresponsales del Real Jardín Botánico de Madrid en 1783 y 1784 respectivamente. La correspondencia intercambiada consta de 26 cartas, datadas entre los años 1783 a 1788, entre las que figuran una del propio arzobispo, otra de su jardinero Pedro Redondo Portillo y las 24 restantes firmadas por su sucesor, Manuel Peris.
De estas experiencias en aclimataciones y cultivos se obtuvieron siempre magníficos resultados a lo que contribuyó, sin duda, el inmejorable clima, la calidad del suelo y el buen hacer de los encargados de los cultivos.
Uno de estos envíos, remitidos por el obispo de Puebla a Puçol, sufrió un percance que le cuenta el jardinero del Jardín Botánico de Puçol, Manuel Peris, a Casimiro Gómez Ortega, primer botánico del Jardín Botánico de Madrid, en una de las cartas que intercambiaban, fechada en mayo de 1785…
 
….los ingleses en esta última guerra presaron cerca de la Avana una embarcación que traía un caxón de simientes remitidas por el obispo de la Puebla para este jardín; llevaron la presa a Londres, donde se hallaba un inglés que había estado en esta ciudad algunos meses, noticioso de la presa y de que en ella había un caxón rotulado para el secretario del señor arzobispo de Valencia, pidió el caxón diciendo que eran simientes de hierbas medicinales para dicho jardín, la respuesta fue entregar el caxón diciendo que los ingleses no asian la guerra a las ciencias; el inglés lo dirigió a Holanda, de allí pasó a Málaga de donde nos avisaron para que se condijese a valencia, en estos rodeos pasaron dos años, se sembraron, y de ninguna remesa nos ha nasido tantas como de esta….

                Ante el grave problema planteado por la insalubridad que acarreaba el cultivo del arroz en tierras valencianas, el director del Jardín Botánico de Madrid, Casimiro Gómez Ortega, que había trabajado en nuestro jardín desde fechas muy cercanas a las de su fundación, había solicitado y obtenido de la Real Sociedad londinense semillas de un arroz chino de secano cuyo cultivo se había ensayado sin éxito en distintos países europeos, ya que nació y vegetó más o menos bien pero en ninguno llegó a fructificar. Para ello recurrió al jardín de Puçol…

… solo en el de Puçol se consiguieron muchas y bien lozanas espigas de los pocos granos que cuidé de enviar à aquel Ilustrísimo Señor Arzobispo, que en su jardín Botánico de Puzol lo mandó sembrar, y mediante la benignidad del clima ha conseguido la satisfacción de recoger una buena cantidad de grano, que no solo podrá multiplicarse en aquel Reyno con inmensa utilidad de sus habitantes, sino también en otras Provincias y climas de Europa….
       
De los resultados obtenidos se vio que producía bien aunque no rendía tanto como el de agua continua y además se podían conservar las moreras para beneficio de la industria de la seda, circunstancia que no era posible con el de agua continua. En vista de ello se distribuyeron semillas entre los arroceros a condición de que no lo plantasen en agua continua aunque no hicieron caso y lo plantaron en agua, sacando más provecho que con el arroz del Reino.
En el Jardín Botánico de Puçol fueron aclimatas numerosas plantas, muchas de ellas americanas, encontrándose, entre otras, la chirimoya, la papaya, el cacao, diversas especies de yucas, el guayabo, el jengibre, la hierba Luisa, el arroz chino de secano y el árbol del coral.
Además de la aclimatación de plantas exóticas, también sirvió el jardín para la enseñanza de la botánica a cuantos estudiosos lo visitaron y para el cultivo de plantas medicinales. Allí se reunieron casi todas las hierbas medicinales de las que hablan Dioscórides y Linneo, que, una vez aclimatadas, se cuidaban con esmero.

...embeleso de los naturales y estrangeros, haciendo traer a toda costa del Asia y Africa un grandísimo número de plantas peregrinas y yerbas medicinales, que cultivadas por botánicos inteligentes, proporcionaban medicina a todos los pueblos inmediatos a cuyo efecto estableció un precioso gazofilacio, pagando á un profesor para que las distribuyese graciosamente á los pobres que se presentasen con certificaciones del médico. Así mismo añadió al palacio viejo la obra nueva que en ñel se vé, abriendo comunicación para él, desde el mismo palacio por medio de un arco y construyo la hermosa galería que domina el jardín y a una gran parte de la huerta, y del mar y forma un punto de vista encantador… (Especies perdidas tomo XV fol. 37r y 37v)

El arzobispo JUAN FRANCISCO XIMENEZ DEL RÍO, que ocupó el cargo desde 1796 a 1800, amplió extensamente el huerto, que llegó a tener una superficie de 26 hanegadas.
  
…este jardín lo aumento muy considerablemente añadiéndole varias cahizadas de tierra y añadió con una grande huerta cercada de pared á cal y canto cuyo costo se hace subir a cuarenta mil pesos y mandando conducir todos los árboles frutales que de las mejores especies y calidades tenía noticias hubiese dentro o fuera de la Diócesis……(Especies perdidas tomo XV fol. 216r)

Su sucesor, el arzobispo fray JOAQUÍN COMPANY Y SOLER que rigió la sede desde 1800 a 1813, aumentó considerablemente la colección botánica del jardín con plantas procedentes de las islas Filipinas que hizo traer a sus expensas.
De allí llegó a nuestro jardín el Diospyros lotus o Ébano loto, que producía un fruto semejante al caqui  Diospyros kaky, pero más dulce y sabroso, con una agradable astringencia, de forma esférica con unos dos cm. de diámetro.
En su tiempo se hizo el magnífico parral …

… que estaba adornado con muchos y muy costosos tiestos o macetas de flores y construyó además una noria que por medio de una figurada fuente de seis caños o grifos de metal conducía el agua a dos estanques que al mismo tiempo que contenían una gran numero de varios peces de diferentes colores proporcionaban el riego a muchas plantas que no podían regarse con la acequia por venir muy profunda y surtía al mismo tiempo a dos baños fabricados bajo el hueco de la escalera que comunica con la habitación o sala principal…(Especies perdidas tomo XV fol. 216r)



Este es el lugar donde estuvieron la noria y los dos estanques. Pueden apreciarse., bajo la desaparecida escalera de acceso al piso superior, los azulejos de los dos baños. 

También en nuestro jardín le fue ofrecida una magnífica comida al mariscal Suchet y su séquito, que alabaron su hermosura y lo calificaron como el mejor en su línea, no solo de España, sino de toda Europa. El militar francés había tomado Valencia en enero de 1812 y había sido nombrado Duque de la Albufera.

El arzobispo VEREMUNDO ARIAS TEIJEIRO, que ocupó la sede desde 1815 a 1824, no aumentó la superficie del jardín pero tuvo cuidado en conservarlo y mantenerlo en perfecto estado, ya que se había preservado sin daños durante la guerra de la Independencia a pesar de haberse librado en el pueblo la que se conoce como la batalla de Puçol.

Bajo el mandato del arzobispo SIMÓN LÓPEZ GARCÍA que ocupó la sede desde 1824 a 1831, tuvo lugar, en el año 1825, el desmantelamiento del Jardín Botánico. El prelado se dejó llevar de consejos que le persuadieron de que…

… aquel jardín era de mero lujo y que ocasionaba muchos gastos para su cultivo, cuidado  conservación y que sería más conveniente quitarle la forma de jardín y reducirlo a huerto, como lo restante añadido por el Seños Ximenez del Rio que o bien puesto en arriendo o en cultivo pudiera producir trigo, zevada o maíz en beneficio de los pobres….. se arrancaron no solamente tantos arboles exóticos que tantas expensas y cuidados habían costado a sus predecesores, sino también todas las yerbas medicinales que contenía…..por casualidad quedaron y se conservan algunos chirimoyos que por estar arrimados a la pared y no perjudicar para la siembra de la cebada o maíz los perdonó la destructora….. la misma suerte sufrió la noria que se deshizo y se vendieron los yerros y demás que pudo utilizarse para hacer limosna a los pobres y lo mismo sucedió con los conductos y cañones de metal que servían para el surtido de los dos estanques y riego de las plantas….    todo fue al traste  y el que esto escribe tubo el dolor de ver plantados dos albérchigos en el lugar que ocupaban los hermosos peces y contribuyó para que desde luego se quitasen, se desenterrasen los estanques y se le volviese a llenar de agua y poblarse nuevamente de peces….. pero baste de tan triste digresion (Especies perdidas tomo XV fol. 217r y 217v)

Es Manuel Lucia Mazparrota, último de los autores del ingente trabajo archivístico Especies Perdidas,  el que se lamentaba de esta manera de la destrucción del jardín, precisamente cuando sus ejemplares eran magníficos monumentos vegetales, muchos de ellos centenarios.
A partir de este momento fue decayendo aunque a principios del siglo XX todavía llamaba la atención por la gran variedad de frutales y por sus caminos sombreados por frondosos parrales que producían uvas de todas clases.



Había un árbol, que nunca fue clasificado, conocido popularmente entre los vecinos de Puçol como el arbre dels patets por dar unas flores muy parecidas a patitos, de color rojo y sin aroma, de unos seis centímetros de largo.



● BALLESTER OLMOS, José. El jardín valenciano. UPV. Valencia. 1998
● BASANTE POL, Rosa María; CASTILLO TELLO Maria Mercedes. La correspondencia dirigida a D. Casimiro Gómez Ortega, desde Valencia en el periodo comprendido entre 1783 – 1788. Boletín de la Sociedad Española de Historia de la Farmacia. 1982. junio, nº 130
● CAVANILLES PALOP, Antonio José. Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia.  Madrid. 1797  pp [137]
● CARRASCOSA CRIADO, José. Elementos para el estudio histórico de la jardinería valenciana. Hijos de Vives Mora. Valencia. 1933
● DUFOUR, León. Souvenirs d'un savant français. A travers un siècle, 1780 – 1865, Science et historie. J. Rothschild. Paris. 1888
● ESCRIG FAYOS, Rafael. Puçol. Aproximación a su mundo vegetal. Pasado y presente. Valencia. 1985
● GÓMEZ ORTEGA, Casimiro. Instrucciones sobre el modo más seguro y económico de trasportar plantas vivas…Joaquin Ibarra. Madrid. 1779
● JANINI JANINI, R. Principales impulsores y defensores de la riqueza agrícola y ganadera valenciana durante la segunda mitad del siglo XIX. Hijos de F. Vives Mora. Valencia. 1923
● PAHONER, Juan. Recopilación de especies sueltas perdidas pertenecientes a esta Santa Iglª. Metropolitana ……escritas desde 1756 hasta nuestros días. ACV. Tomo XV
● PUERTO SARMIENTO, Francisco Javier. La Ilusión quebrada. Botánica, Sanidad y política científica en la España Ilustrada. Ediciones del Serbal. Barcelona. 1988 
● PUERTO SARMIENTO, Francisco Javier. Jardines de aclimatación en la España de la Ilustración. Ciencias 68, octubre-diciembre 2002, pp.30-41
● RODRÍGUEZ GARCIA, Aurora. Historia de los jardines valencianos. Marí Montañana. Valencia. 1996
● SENDRA MOCHOLI, Cristina. La botánica valenciana a finales del periodo ilustrado (1787 – 1813). Tesis doctoral. Valencia. 2003   PDF
● SENDRA MOCHOLI, Cristina. La enseñanza de la botánica en la Valencia del último tercio del siglo XVIII. El caso de Vicente Alfonso Llorente y Asensi. (1758-1813). Cronos I. Cuadernos valencianos de Historia de la Medicina y de la Ciencia (1988) pp. 113-133
● SENDRA MOCHOLI, Cristina. La aclimatación de plantas exóticas en el jardín botánico de Puçol a finales del siglo XVIII. Actas Trobades de historia de la ciencia y de la técnica. Roquetes. 1998                
● SENDRA MOCHOLI, Cristina. El jardín botánico de Puçol (1777 – 1824) Un jardín botánico del último tercio del siglo XVIII. Cronos III. Cuadernos valencianos de Historia de la Medicina y de la Ciencia pp. 93-114



               




NUESTRAS CALLES. CARRER BLASCO IBAÑEZ

Empieza en el C/ Mallaeta y termina en el C/ Terol.   En sesión plenaria celebrada el 29 de enero de 1959 por el Ayuntamiento de Puçol...