lunes, 18 de mayo de 2020

1814. FERNANDO VII EN PUÇOL


              El diario El Conciso, de Gaspar María de Ogirando, se publicó en Cádiz entre 1810 y 1814, gran defensor de la libertad de imprenta, recientemente proclamada, fue una las publicaciones más destacadas de este período y una importante fuente para seguir el desarrollo de los acontecimientos contemporáneos.

                  En el número 94, publicado el martes 19 de abril de 1814 se puede leer, entre otras, la siguiente noticia “…con fecha 14 el secretario de Estado dice desde Valencia que el Sr. Infante D. Antonio continuaba sin novedad; pero que el Sr. Presidente de la Regencia estaba indispuesto, por cuya razón no podía ir hasta Segorbe á encontrar á S.M., sino que le aguardaría en Puzol…”.

                 Según lo acordado en el Tratado de Valençay de 11 de diciembre de 1813, Napoleón reconoció a Fernando VII como rey, que recuperaba el trono y los territorios y propiedades de la Corona que tenía antes de 1808.

                Fernando VII fue liberado, saliendo de Valençay el 13 de marzo de 1814, viajó hacia Toulouse y Perpiñán, cruzó la frontera española y fue recibido en Figueras por el general Copons nueve días después, el 22 de marzo. Se negó a seguir el camino marcado por la Regencia, pasando de Gerona a Tarragona y Reus, se desvió a Zaragoza, donde pasó la Semana Santa invitado por Palafox, fue a Teruel y se dirigió a Valencia.​

                Fernando VII regresó a una España diferente a la que había dejado a su partida en mayo de 1808. No tenía un plan político claro, ya que estaba expectante ante la situación que se encontraría tras su larga ausencia, pero con una actitud netamente contraria a las reformas plasmadas en la Constitución de 1812 que, aunque le reservaban el ejercicio del poder ejecutivo, lo privaban del legislativo, que quedaba reservado a las Cortes, y de la soberanía, que se atribuía a la nación y no al monarca.​

                Era costumbre ancestral recibir a los visitantes ilustres que iban a llegar a la ciudad de Valencia fuera de sus murallas, tanto más lejos de la ciudad cuanta mayor era la preeminencia del personaje. Así, en este caso, tratándose del rey, se acordó que fuese recibido en Segorbe por el cardenal arzobispo de Toledo, Luis de Borbón, presidente de la Regencia, que ostentaba en aquellos momentos la máxima autoridad de la nación.

                 El periódico arriba mencionado del miércoles 20 de abril de 1814 ya relata la llegada del rey a Puçol. “Se dio cuenta de un oficio del secretario de Estado, que manifiesta que el Rey y el Sr. Infante D. Carlos llegaron el 15 á Segorbe: que S.M. pasó revista á la división del general Roch, el 16 por la mañana: que el Sr. Presidente de la Regencia salió hasta las llanuras de Puzol á recibir á S.M.: se apeó de su coche y entró en el del Rey, á quien acompañaban el sr. Infante D. Carlos y el duque de S. Carlos; á corta distancia de Valencia llegó el Sr. Infante D. Antonio, entró en el coche del Rey, y el duque de S. Carlos se trasladó a otro. A media legua de Valencia, los paisanos desengancharon los tiros del coche, y tiraron de él hasta el palacio donde se alojó S.M.”.

                 El decreto de las Cortes de Cádiz de 2 de febrero de 1814 había establecido que “no se reconocerá por libre al rey, ni por tanto se le prestará obediencia, hasta que en el seno del Congreso nacional preste el juramento prescrito en el artículo 173 de la Constitución”.

                El cardenal presidente de la Regencia, Luis de Borbón, favorable a las reformas liberales de 1812, ya había sido aleccionado por sus colegas de la Regencia y estaba dispuesto a no besar la mano al rey hasta que no hubiese jurado la Constitución y se hubiese realizado la transmisión de poderes. Se dirigió a Puçol al encuentro del monarca con el encargo de entregarle la Constitución y notificarle el decreto mencionado de dos de febrero. Cuando el rey vio llegar al cardenal mandó parar el coche y se apeó. El cardenal, que se había parado esperando al rey, se vio obligado a acercarse al rey, quien le extendió la mano para que se la besase en señal de sumisión. Pasados unos segundos y viendo el rey la resistencia del cardenal, extendió el brazo y presentó su mano diciéndole: “Besa”. El cardenal no pudo resistirse y se la besó dando cuatro pasos hacia atrás.

                Al imponer Fernando VII este besamanos al cardenal presidente de la Regencia, recobró el rey la plenitud de su autoridad y acabó la de la Regencia.

                Retomó a continuación el camino hacia Valencia, donde le esperaba una representación de las Cortes de Cádiz presidida por Bernardo Mozo de Rosales, encargado de entregar al rey un manifiesto firmado por sesenta y nueve diputados absolutistas, conocido como el Manifiesto de los Persas, que propugnaba la supresión de la Cámara gaditana y justificaba la restauración del Antiguo Régimen. El 17 de abril, el general Elío, al mando del Segundo Ejército, puso sus tropas a disposición del rey y lo invitó a recobrar sus derechos.



                 La escena descrita fue magistralmente representada en ​este aguafuerte, conservado en la Biblioteca Nacional de España, grabado por José María Bonifaz hacia 1815. Al pie del grabado figura la siguiente leyenda:

 

VUELTA DE LA ESCLAVITUD DE S.M. D. FERNANDO VII. ABOLICIÓN DE LA CONSTITUCIÓN EN VALENCIA Y SEIS AÑOS DE MISERIAS.

 

Al Sr. D. Jacinto de Romarate Caballero de la Orden Militar de San Hermenegildo condecorado con la Cruz de distinción del valor de la Marina. Brigadier de la Armada nacional, Comandante general de la provincia de Cádiz, Gobernador Militar de esta plaza y Presidente de la Junta de Fortificación de la misma en 1822. 

 

 

- El Conciso. 19/04/1814, 20/04/1814

- W. R. DE VILLA-URRUTIA. Fernando VII, rey constitucional: historia diplomática de España de 1820 a 1823. F. Beltrán, 1943

- PANDO FERNÁNDEZ DE PINEDO, Manuel. MARQUÉS DE MIRAFLORES Documentos a los que hace referencia en los apuntes histórico-críticos sobre la revolución de España. Oficina de Ricardo Taylor. Londres. 1834. 

- Biblioteca Nacional de España   Vuelta de la esclavitud de S.M.D. Fernando VII. Andrés Rozi inv.to y div.xº en Sevilla; José María Bonifaz lo Grabó. Aguafuerte y buril; 485 x 550 mm. Signatura INVENT/34962

 



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